Hola compañeros, seguimos en la teima de trincar unos sargos,
por lo que en ello ando ocupado cada vez que puedo, que todo sea dicho, son muchas menos veces de lo que uno quisiera…
La verdad es que cuanto más me meto en esto de la pesca con
corcho, más me doy cuenta de las dificultades que entraña, y es que a mí al
menos, las dudas ya me comienzan en casa a la hora de decidir donde iré a echar
la bolla.
Hay que reconocer que uno debe conocer lo mejor posible la
costa para tener recursos a la hora de elegir bien la zona, contando con la mar
y el viento que vaya a hacer ese día para ver de ir a posturas abiertas o otras en las que tengamos resguardo.
Y no acaba aquí la cosa, si acertamos con la zona, luego hay tratar
de acertar con la postura, por lo que conviene pararse un poco a ver como
trabaja la mar y el color que tiene el agua.
Que no pocas veces, sitios que en el primer vistazo parecen
buenos, luego resultan impescables ya que no hay forma humana de que pare la
boya en ellos.
Pese a todo, a veces se acierta, y damos con ellos. Lo que si es cierto es que uno va aprendiendo
día a día y vamos tomando una cierta ‘carencia’ por sitios según esté la mar.
Esto hace que, como el viernes pasado, Fran y yo coincidiéramos en la misma
calada sin que quedaramos. Lo curioso es que ambos hicimos por separado el
mismo recorrido, descartando los mismos sitios hasta llegar al que pescamos.
Bueno compañeros, os dejo con un detalle de dos de los perroncillos,
que aunque parecen iguales uno pesó 1,5 y el otro 1,6 Kg… imaginaros como eran
los que marcharon XDDD
Un saludo y buena pesca